Desfibriladores en centros de mayores

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desfibriladores en centros de mayores

La salud de nuestros residentes es una de las prioridades bajo las que trabajamos y, prueba de ello, es el servicio médico 24 horas que ponemos a disposición desde Montesalud Centro de Mayores en las Rozas

Las personas que viven en la residencia son mayoritariamente ancianos dependientes, enfermos, que no puede valerse por sí mismos o que no tienen familiares que puedan ocuparse de ellos.

Por esta razón, los centros de mayores deben contar con instalaciones adecuadas a cada necesidad y con un personal sanitario que les proporcionen todos los cuidados necesarios.

Pese a que un centro cuente con excelentes servicios y equipo humano, hay elementos indispensables que, incluso por ley, no pueden faltar. No estamos hablando de un botiquín de primeros auxilios (que también es algo imprescindible), sino de los desfibriladores.

¿Qué es un desfibrilador y dónde es obligatorio?

Un desfibrilador es un dispositivo capaz de administrar una descarga eléctrica directa al corazón, a través de la pared torácica.

Cuenta con sensores integrados que analizan el ritmo cardíaco de la persona, determinan cuando es necesario proceder a la desfibrilación y la posterior descarga en el nivel de intensidad necesario.

Debido a su alta eficacia, el desfibrilador se ha convertido en un elemento obligatorio en edificios públicos, lugares con una gran afluencia de gente y centros de mayores con más de 200 residentes.

Teniendo en cuenta que una media de 700 personas al día fallecen a causa de un infarto o de una parada cardiorespiratoria, es muy importante saber cómo funcionan.

¿Cómo se usa un desfibrilador?

El uso de este aparato es sencillo y fácil de aprender haciendo un curso de formación, pero no puede considerarse que cualquier persona puede manejarlo. Es muy recomendable una formación práctica, ya que nunca se sabe cuándo nos encontraremos con un caso de estas características y podremos salvar una vida.

¿Cómo funciona?

El funcionamiento de un desfibrilador consiste en analizar el ritmo del corazón, mediante unos electrodos adhesivos que se colocan en el tórax y que son capaces de restaurarlo hacia los niveles normales.

Tras este paso, el ordenador lanza un aviso al operador, sobre la posible descarga y el momento preciso de la misma. Cuando el desfibrilador emite una señal, el profesional que lo esté manejando ejecutará la descarga.

Estos dispositivos externos o portátiles, más conocidos técnicamente como DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático) están diseñador para aquellos casos de parada cardiorespiratoria que ocurren fuera de los centros hospitalarios, ya que su simpleza de uso hace que el personal no médico pueda manejarlo con seguridad y con eficacia, gracias a las instrucciones de uso que el propio elemento va indicando.

Además, se presenta con un diseño y un formato fácil de transportar y muy manejable que ayuda a actuar con rapidez en caso de emergencia. Es decir no es un carro de paradas, como los que hay en los hospitales.

Normativa e instalación de un desfibrilador

En España, la normativa relativa a la instalación y uso de desfibriladores es diferente para cada comunidad autónoma.

Los datos no son muy positivos, ya que tan solo seis autonomías obligan a instalarlos en espacios públicos. Entre ellas se encuentran País Vasco, Andalucía, Canarias, Asturias, Cataluña y Madrid, los estatutos de las tres últimas cumplen la normativa, la favorecen y fomentan su uso.

Por consecuencia, en Montesalud  centro de mayores en las Rozas destacamos que la Comunidad de Madrid publicó el 14 de septiembre de 2017 una normativa que fija en qué espacios debe haber un desfibrilador y cómo se debe utilizar.

En concreto, regula que en las residencias de personas mayores de más de 200 plazas están obligadas a tener un desfibrilador semiautomático no sanitario.Se puede consultar la legislación en el siguiente enlace

Según Ignacio Fernández Lozano, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “en nuestro país, el uso de los desfibriladores externos semiautomáticos (DESA) ha quedado en manos de las comunidades.

Desgraciadamente, los primeros decretos fueron muy restrictivos con la implantación de estos dispositivos, que son tan efectivos para tratar episodios de muerte súbita”.

En esta línea, hay que tener en cuenta que se producen al año cerca de treinta mil paradas cardiorespiratorias, cifra que se podría reducir significativamente si hubiese mayor número de desfibriladores y se aplicase la descarga a la víctima en los cinco primeros minutos.

En los centros de mayores la instalación de estos dispositivos está a la orden del día, puesto que el perfil de sus usuarios es más propenso a sufrir este tipo de accidentes.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el 69% de las muertes por problemas del corazón se dan en personas a partir de los ochenta años de edad.En nuestro centro de mayores Montesalud, disponemos de estos aparatos para garantía de nuestros mayores.