La importancia del ejercicio físico en la tercera edad

El blog de la tercera Edad
La importancia del ejercicio físico en la tercera edad

“Mens sana in corpore sano” o lo que es lo mismo “mente sana en cuerpo sano”. Esta frase se trata de una locución latina de tiempos de los romanos que hace referencia a la relación entre la salud de la mente y el mantenimiento de una buena forma física.

Además de ser una expresión que nunca pasa de moda, ya que es considerada la máxima a seguir por todas las personas que quieren cuidarse.

¿Qué podemos hacer cuando la capacidad física merma con los años?

Pese a que con el paso de los años la capacidad física va mermando, debido a diversas causas como la falta de tiempo, el trabajo, el aumento del cansancio, la aparición de dolencias o de enfermedades, entre otras, está demostrado que el ejercicio físico debe considerarse una rutina tan importante como la buena alimentación. Aún más en la tercera edad.

Beneficios de la actividad física en la tercera edad

La actividad física proporciona múltiples beneficios para la salud. Entre algunos de sus beneficios, se encuentra la mejora los sistemas cardiovascular, respiratorio, musculoesquelético y locomotor, además estimula el cerebro y favorece las emociones.

En definitiva, es necesario para ralentizar el proceso natural de envejecimiento, previniendo enfermedades y contribuyendo a mantener la independencia.

La importancia del ejercicio físico en la tercera edad

La importancia del ejercicio físico en la tercera edad es muy importante para el tratamiento de enfermedades como la demencia senil o el Alzheimer, habituales en personas de avanzada edad, ya que, se ha probado que los mayores de 65 años que practican actividades físicas como mínimo tres veces por semana, tienen entre un 30% y un 40% menos de probabilidades de padecer estas enfermedades.

Programa de ejercicios físicos de Montesalud

En Montesalud Centro de mayores en Madrid, disponemos de un programa de ejercicios físicos, personalizados a la situación de cada residente, con el objetivo de reducir el sedentarismo y mejorar, no solo su salud física, sino también favorecer la relaciones sociales entre ellos.

Así se evita que se sientan solos y recuperar un estado de ánimo positivo. Con ello no nos referimos a que sea necesario estar todo el día en el gimnasio o en clases dirigidas, basta con dar paseos diarios de al menos media hora a paso ligero, pero siempre se recomienda hacer cualquier tipo de actividad que guste, que se disfrute y que entretenga.

Nuestros mayores tienen mucho más tiempo libre que nosotros, por ello, es idóneo y beneficioso que lo ocupen en actividades en las que puedan desarrollar relaciones sociales y hacer amistades con personas de su misma condición, con las que tengan cosas en común y compartan su día a día.

¿En qué ayuda la práctica del ejercicio Físico?

La práctica de ejercicio físico ayuda a aumentar su autoestima y el sentimiento de éxito, les distrae de las preocupaciones diarias y favorece la autonomía, haciendo que sean menos dependientes de su familia o personas que se encargan de su cuidado y siendo capaces de valerse por sí mismos en los aspectos más básicos del día a día.

Todo esto se traduce directamente en una mejora de la calidad de vida, en la reducción del riesgo de depresión en personas mayores y en un incremento del sentimiento de satisfacción con la vida.

Cuando se envejece, las personas mayores tienden a ser más dependientes, les cambia su ritmo de vida y no puede moverse con la misma rapidez y agilidad que antes.

Pero eso no quiere decir que no puedan moverse en absoluto, es muy importante que reciban estímulos para practicar actividades físicas (cuidar de los nietos, tener una mascota que puedan sacar a pasear, juntarse con amigos a practicar algún deporte o juego, etc.), y evitar, por ejemplo, que se queden en el sofá a ver la televisión todas las tardes.